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miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Quién gana y pierde con una gasolina tan cara?

El precio de los carburantes sigue derribando fronteras en España y, por ahora no encuentra techo, en paralelo al encarecimiento del petróleo, que se ha consolidado en la franja de los 125 dólares.

Gasolinera









Carlos Molina - Madrid - 21/03/2012 - 16:16
Desde la segunda semana de marzo un litro de gasolina cuesta de media 1,451 euros y uno de gasóleo 1,390 euros, según el boletín petrolero de la UE, lo que supone el máximo histórico en ambos productos.
Sin embargo, el crudo está todavía lejos del nivel alcanzado en julio de 2008, cuando llegó a cotizar a 146,07 dólares por barril. ¿Cómo es posible, entonces, que los carburantes estén en máximos y que el petróleo esté a 20 dólares de su mayor registro? La respuesta se encuentra en los impuestos y en el cambio del euro respecto al dólar.
Desde que el barril de petróleo tocó máximos, en España se ha aprobado una subida de los impuestos especiales que gravan los hidrocarburos, un incremento del IVA, un encarecimiento de la fiscalidad del gasóleo profesional y diez comunidades autónomas han implantado el "céntimo sanitario" para costear la sanidad. Eso es lo que ha provocado que los impuestos representen ya, según los últimos datos de la Asociación de Organizaciones de Productores Petrolíferos (AOP) el 46,9% del precio de la gasolina y el 41,06% del gasóleo. En términos absolutos, el peso de los impuestos ha crecido entre 2008 y 2011 siete céntimos por litro en el caso de la gasolina y ocho céntimos en el gasóleo.
Pero el principal factor que ha disparado el precio de los carburantes ha sido el encarecimiento del dólar. Cuando el petróleo superó la barrera de los 146 dólares, el cambio era 1,6 dólares por euro, mientras que en la actualidad el cambio apenas supera los 1,3 dólares, lo que supone una apreciación del 20%. Y esto es una losa para un país como España que solo produce el 0,20% del crudo que consume y que tiene que importar el resto.
El petróleo se compra en dólares, de modo que una revalorización de esa moneda se traduce automáticamente en un encarecimiento de la factura que tienen que asumir Estado, empresas y particulares en España en sus compras. El anterior ministro de Industria, Miguel Sebastián, fue el que institucionalizó el cálculo de que por cada diez dólares que se encarece el barril de petróleo, el coste para la economía española se eleva en 6.000 millones de euros.
El dedo acusador, por lo tanto, suele fijarse en las petroleras, que acarrean con el sambenito de lucrarse con el encarecimiento del petróleo. Desde la AOP rechazan esa tesis y apuntan en el sentido contrario, argumentando que sus márgenes crecen cuando el precio está más barato, ya que tienen que gastar menos dinero en todo el proceso que va desde la adquisición del crudo hasta la venta en la estación de servicio.
Un análisis más en profundidad ofrece resultados diferentes para la gasolina y el gasóleo. Con un petróleo a 146 dólares, el margen bruto que les quedaba a las petroleras por cada litro de gasolina en el primer semestre de 2008 era del 10,7% del precio final, mientras que en la actualidad ha caído al 9,8%, lo que supone un recorte del 9%. Todo lo contrario ha sucedido con el gasóleo, en el que la ganancia bruta ha crecido un 4%, al pasar de un 10,15% a un 10,56%, gracias en parte al menor peso de los impuestos frente a la gasolina.
Las petroleras, además, critican la estrategia de los distintos Ejecutivos de imponer gravámenes a los combustibles para impulsar los ingresos tributarios, en la medida en la que afecta a un consumo ya deteriorado por la crisis. En 2011, la compra de gasolina cayó un 6,6% y la de gasóleo un 6,3%. Esa tendencia se ha mantenido en enero con bajadas del 4,5% y del 3,6%, respectivamente.
Respondiendo a la pregunta del titular, los que ganan con la carestía de los carburantes son los países exportadores, cuyas ventas siguen creciendo, y los importadores, que encuentran una justificación en la necesidad de ingresos adicionales para subir todos los impuestos que gravan los hidrocarburos. Los perdedores son familias y empresas, que tienen que pagar mucho más dinero en su quehacer diario, y las petroleras, en menor medida, por el impacto que el menor consumo tiene en sus ventas.

Fuente: www.cincodias.com

jueves, 15 de marzo de 2012

La primavera llega con subidas de butano, gasolina, luz, gas, autobús y tren

¡Prepárese el bolsillo para el próximo mes de abril! Si no ha tenido bastante con la subida del IRPF en la nómina de febrero o con la congelación o bajada de su sueldo en el caso de que su empresa pase por una delicada situación, la inminente primavera llega con subidas de precios en -¡tome nota!- butano, gasolina, luz, gas, autobús y tren. El Supremo anula la congelación de la luz y obliga a subir la factura.
De hecho, los combustibles no han tenido ni el detalle de esperar al cambio de estación. En lo que va de año, la gasolina acumula un incremento en su precio del 12 por ciento y en el caso del gasoil se ha disparado en tan corto periodo por encima del 8%. Si sólo se tiene en cuenta el repunte de precios de esta semana, el gasoil ha subido un 1,91%y la gasolina, un 0,98%.
En ambos casos, los incrementos suponen precios históricos: el litro de gasolina súper 95 supera la barrera de los 1,45 euros (1,451 euros) y el litro del gasóleo alcanza 1,39 euros. O sea, que para llenar un depósito de un coche diésel con 60 litros de capacidad prepárese para pagar 83,4 euros en la gasolinera.

La bombona, por las nubes

¡Sigan sumando! No hemos acabado. La bombona de butano también se incrementará un 2,9 por ciento en la próxima revisión de precios prevista para el 1 de abril. Cada bombona de 12,5 kilogramos (las de toda la vida) supondrá un desembolso de 15,53 euros.
Y la tarifa se queda corta si nos atenemos a las peticiones de la Asociación Española de Operadores de Gases Licuados del Petróleo (AOGLP), que calculan que aunque la bombona se vendiese a 16,88 euros la pieza (lo que supondría una subida de un 8,69% respecto al precio que marcará a partir de abril), los operadores perderían casi dos euros por cada unidad vendida.
Algo parecido ocurrirá con el gas y la luz. Aunque todavía no ha habido ninguna pronunciación oficial, se prevé que experimenten un incremento superior al 2% respecto de la tarifa actual a primeros del próximo mes.
A ello habría que sumar los incrementos de los precios del transporte más básico.Así, las empresas de autobuses de viajeros esperan que el Ministerio de Fomento arranque el próximo mes de abril con un incremento de los billetes del 1%, que sumado a la subida a cuenta del 2,2% que se aprobó a mediados de 2011 acumula un incremento del 3,2%. Y podría ser mucho peor si el equipo de Ana Pastor tiene en cuenta los cálculos que se han realizado desde el sector.
Las patronales Asintra y Fenebús calculan que la subida del billete tendrían que alcanzar un 10 por ciento para compensar los incrementos del precio del gasoil.

Algunas bajadas

Pero no todo son malas noticias para el bolsillo. Entre los escasos sectores deflacionistas que existen en España sobresalen las telecomunicaciones. Los operadores de móviles han reducido sus precios de forma sostenida desde el principio de sus días, lo que arroja descensos de los precios superiores a los dos dígitos en los cinco últimos años. El efecto de los reguladores sobre los operadores se materializó a través de rebajas en los precios mayoristas de interconexión (que luego las compañías repercutieron en la tarifa de los usuarios).
La competencia feroz entre los distintos agentes también influyó sobremanera en la reducción de las tarifas de las llamadas de voz. De esa forma, la irrupción de los operadores móviles virtuales (OMV) dinamizó el mercado, con tarifas que fueron seguidas por los operadores establecidos. También favoreció el bolsillo de los españoles la paquetización de los servicios de telecomunicaciones, donde la banda ancha, la telefonía fija y la móvil se integran bajo la misma factura con descuentos considerables respecto a la facturación de los mismos servicios por separado.
Al mismo tiempo quedan en el aire otros sectores como el agua, que podría subir en los próximos meses, según un informe de la Comisión de Concesiones de Servicios de la CEOE, que reconoce el déficit de agua actual en espera de una nueva política hidráulica. Es de esperar que se tengan que poner en marcha nuevas infraestructuras que necesiten de financiación privada, ya que las arcas del Estado (que tradicionalmente lo sufragaban) no van a poder cubrirlo. Para la patronal es evidente que se deben contemplar la revisión de las tarifas (la subida del precio del agua) y fórmulas de financiación público-privada.

La guinda: el billete de tren

Pero en espera que suba o no el agua, la guinda del pastel que podría reventar las ya vacías huchas de las familias españolas es el incremento del precio del billete en Renfe. La medida todavía está siendo analizada con detenimiento por Fomento, pero podría suponer una subida de hasta el 7% en algunas rutas de largo recorrido y en determinados itinerarios de alta velocidad.
Y si no, que se lo digan a los usuarios de la red de Cercanías catalana (conocida como Rodalies), que ya han visto como las tarifas del billete de tren se han incrementado un 7,8%. ¿Habrá alguna nueva sorpresa antes de abril?