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sábado, 31 de marzo de 2012

El BCE urge a España a aplicar los ajustes con “legislación de emergencia”

El BCE pide a España leyes "de emergencia" para aplicar los ajustes

CLAUDI PÉREZ Copenhague 297
Guindos arremete contra los "planteamientos absurdos" que invitan desde Bruselas a pedir un rescate a la banca. El Gobierno tendrá apenas medio año para recortar el déficit del 8,5% al 5,3%
El gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, conversa con el ministro de Economía, Luis de Guindos, en Copenhague / K. NAVNTOFT (EFE)

Guindos arremete contra los “planteamientos absurdos” que invitan desde Bruselas a pedir ayuda al fondo de rescate para la banca



Foto de grupo del Gobierno danés con miembros del BCE y bancos centrales durante el Ecofin /JENS ASTRUP (AFP)
España es el gran riesgo, el país que puede desencadenar un nuevo capítulo de la crisis fiscal europea. En un movimiento inaudito que pone de manifiesto ese secreto a voces, el Banco Central Europeo (BCE), la institución que lleva las riendas de la respuesta europea a la crisis, instó este viernes al Gobierno español a tramitar por la vía rápida los Presupuestos de 2011. Europa quería un ajuste rotundo, y ahora lo quiere deprisa: “Es preferible que el presupuesto se tramite con legislación de emergencia”, explicó este viernes en Copenhague el alemán Jorg Asmussen, miembro del comité ejecutivo del Eurobanco, el sanedrín que decide los tipos de interés, la barra libre de liquidez para la banca y la titubeante compra de bonos de los países con problemas cuando las cosas se desmadran en los mercados de deuda.
Las cuentas públicas llegarán al Congreso el próximo martes, y los trámites parlamentarios podrían demorar la aplicación de los recortes de gastos y las subidas de impuestos hasta bien entrado el mes de junio: apenas medio año para usar la tijera y recortar el déficit del 8,5% al 5,3% del PIB. Eso, en condiciones normales. La prueba de que las condiciones de España son extraordinarias son las prisas del BCE: “El presupuesto es satisfactorio. Pero es preferible que las nuevas medidas se pongan en marcha tan pronto como sea posible, antes de junio, para que tenga el máximo impacto en 2012”, dijo Asmussen, que fue uno de los principales asesores económicos de la canciller Angela Merkel en el Ejecutivo alemán y ha aprendido a toda velocidad la retórica tradicionalmente dura, severa, de los banqueros centrales germanos. El BCE tiene el problema perfectamente identificado: además de la vía urgente, quiere tener de inmediato toda la información “sobre cómo se van a reducir los déficit de las comunidades autónomas”.
Es preferible que el presupuesto se tramite con legislación de emergencia”
Jorg Asmussen, miembro del comité ejecutivo del Eurobanco
España está por la labor, pero es evidente que esa presión no agrada al Ejecutivo. “Independientemente de lo que diga el BCE”, replicó el ministro de Economía Luis de Guindos, “los presupuestos demuestran el compromiso con la austeridad”. Eso sí, “hay una serie de trámites parlamentarios que se pueden acortar”, concedió.
El examen a España no se detiene. Después del desafío lanzado por el presidente Mariano Rajoy sobre el objetivo de déficit apelando a la “soberanía nacional”, el Eurogrupo impuso al Gobierno un recorte mayor del que esperaba. Ahora es el BCE quien trata de acelerar su aplicación. Ya con el anterior Ejecutivo de Zapatero el BCE reclamó por carta –una carta que, por otra parte, nunca apareció-- reformas ambiciosas a cambio de rebajar la presión en los mercados con la compra de deuda pública. El papel del BCE es fundamental para España: los bancos españoles han acudido de forma masiva a la barra libre de liquidez, que indirectamente consiguió rebajar la prima de riesgo durante meses. Sin esa respiración asistida, los problemas están asegurados. Ahora la presión ha vuelto y los intereses de la deuda han escalado en torno a medio punto en el último mes, y a cambio de la respiración asistida para los bancos el BCE exige “legislación de emergencia” para los Presupuestos del Estado.
La salud de los bancos es una de las grandes preocupaciones tanto en Fráncfort como en Bruselas: en los últimos días una alta fuente comunitaria aconsejó al Gobierno que no descarte pedir ayuda al fondo de rescate si los precios de la vivienda se desploman y la banca necesita un colchón de capital adicional. “Me parece impensable ese tipo de planteamiento absurdo”, zanjó Guindos, visiblemente molesto por la mera posibilidad de que alguien en Bruselas se plantee que España pueda necesitar acudir al cortafuegos. Esa eventual medida “nunca ha estado sobre la mesa del Gobierno; la Comisión Europea nunca la ha planteado”, dijo el ministro. Guindos considera que las provisiones extra que ha pedido el Ejecutivo a la banca, 52.000 millones de euros, “se basan en estimaciones realistas que aproximarán la valoración irreal de los activos inmobiliarios a una valoración de mercado”.
Los capitanes de Bruselas y Fráncfort, de visita en Copenhague para el Ecofin informal que organiza la presidencia danesa de la UE, parecían este viernes medianamente satisfechos con España y sus presupuestos, que Guindos defendió como “los más austeros en muchos, muchos años”. A los socios europeos les gustó la música de los recortes españoles, aunque el grado de apoyo es variable; voluble. “La situación de España es difícil”, dijo este viernes el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. “Es muy difícil”, terció el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. “España ha mostrado su determinación con las reformas y los recortes”, abundó Rehn, que esperará hasta la semana que viene para hacer una evaluación de los Presupuestos.
Las piezas empezaban a encajar en Europa y algunos de sus líderes han anunciado que lo peor ha pasado ya en las últimas semanas. Demasiado pronto para cantar victoria; ese es un mal común en política. Una pieza sigue sin ajustarse: la marca España chirría en los mercados y está bajo vigilancia en Bruselas. A la lupa de Comisión, que enviará una misión a Madrid dentro de 15 días, se suma ahora la de Fráncfort. Palabras mayores. “El BCE, una institución supuestamente independiente, se mete en política cuando insta, apremia a acortar plazos que están perfectamente tasados en el trámite parlamentario. Pero cuidado: es el BCE”, explicaron fuentes diplomáticas en Bruselas.

sábado, 24 de marzo de 2012

Bruselas pone bajo vigilancia a España

Una misión supervisará en Madrid en abril el ajuste que exige la Comisión

El Gobierno asume que España está bajo los focos de los mercados

El ministro de Economía Luis de Guindos junto al presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, que le gastó una broma en la última reunión del Eurogrupo / YVES HERMAN (REUTERS)
España está de nuevo bajo presión, y ya no solo de los mercados. La Comisión Europea “ha puesto bajo vigilancia a España”, según explicaron fuentes diplomáticas de la Unión. Bruselas tiene previsto enviar nuevas misiones de expertos a Madrid —la próxima llegará a mediados de abril, solo un mes después de la anterior— para analizar las cuentas de todas las administraciones y el precario estado de salud de la economía, tras el notable incumplimiento del déficit en 2011 y el revés del Eurogrupo a las aspiraciones del Ejecutivo de fijar la meta de 2012 en el 5,8% del PIB. Además, los socios europeos de España examinarán cada uno de los próximos pasos del Gobierno en las reuniones del Eurogrupo, el Ecofin y en las cumbres de jefes de Estado, en las que España y sus problemas serán siempre un punto destacado del orden del día, según fuentes europeas.
La prima de riesgo española llevaba varios meses por debajo de la italiana y lejos de los niveles que encendieron las alarmas, con la deuda anestesiada por la multimillonaria barra libre del Banco Central Europeo (BCE). Pero el Gobierno se movió hace unas semanas para conseguir una suavización de los objetivos de déficit —algo que consiguió parcialmente, pero que a su vez hizo saltar chispas con la Comisión y de alguna manera reavivó las sospechas de los mercados— y las tensiones han vuelto, con los inversores inquietos ante la profundidad de la recesión, los efectos de los recortes sobre la economía y las secuelas del pinchazo inmobiliario sobre la banca.
A esa inquietud se suma ahora la vigilancia de Bruselas, que pone a España aun más bajo los focos. La primera piedra de toque llegará pronto. Tras las elecciones en Andalucía y Asturias, los Presupuestos —que a juicio de Bruselas deben incluir nuevos tijeretazos de gasto y más subidas de impuestos— se analizarán con lupa a finales de la próxima semana, en el Ecofin informal de Copenhague. “España ha dejado atrás a Italia y ya está en primera línea de fuego. Las sospechas de los mercados han vuelto y de ahí la necesidad de aumentar la presión política para que el Gobierno español, y las comunidades autónomas, cumplan todo lo prometido, se evite la apertura de procedimientos de sanción y, en última instancia, se impida la puesta en marcha de un nuevo capítulo de la crisis del euro. Para eso, los próximos presupuestos, que se presentan coincidiendo con el Ecofin, serán clave”, explicaron fuentes comunitarias.
España figurará como punto destacado en las reuniones europeas
La mayor vigilancia comprende varios frentes. Además del envío de misiones de expertos a Madrid para monitorizar el déficit, los problemas fiscales españoles acapararán buena parte del protagonismo en la agenda de todos los debates de Ecofines, Eurogrupos y demás cumbres de la UE en los próximos meses: España será uno de los puntos del orden del día de esas reuniones, empezando por la citada de Copenhague. Por último, “Madrid se ha comprometido a proporcionar información al minuto sobre los presupuestos y demás ajustes”, según fuentes europeas. El Gobierno asume que está bajo los focos de los mercados, según fuentes de Moncloa. Una portavoz del Ministerio de Economía, sin embargo, reiteró que Bruselas “tiene garantías de que España cumplirá el objetivo de déficit este año y de que adoptará las medidas necesarias para lograrlo, tal como se recogió en el comunicado del último Eurogrupo”. Los objetivos del Gobierno siguen intactos: cumplir con las nuevas metas de déficit para trasladar ese mensaje al mercado, e intensificar el control de las comunidades para evitar desviaciones, de la misma manera que Bruselas intensifica el control de las cuentas públicas españolas.
Madrid se ha comprometido a dar información al minuto
Las mismas fuentes precisaron que el envío de misiones de expertos de la Comisión Europea a Madrid “es algo periódico y rutinario”. Las nuevas normas de gobernanza económica de la UE prevén que la Comisión pueda someter a “vigilancia reforzada” a cualquiera de los países en caso de que supongan una amenaza para la estabilidad financiera. Varias fuentes europeas, sin embargo, discrepan de la interpretación del Gobierno español y aseguran que las misiones “no son exactamente rutinarias”: “Se trata de aclarar por qué el anterior Gobierno socialista defendió hasta el final que el déficit sería del entorno del 6%, por qué el nuevo Gobierno del PP decía a finales de diciembre que se iría al 8% y por qué al final el déficit fue del 8,5%. Para ello se ha decidido que viajen en esas misiones funcionarios de Eurostat [la agencia estadística europea]. Y se trata también de asegurar que se cumple lo pactado para este año: para eso se estrecha la vigilancia".
La tensión entre el Gobierno y la Comisión ha sido la tónica desde que el presidente Rajoy anunció su intención de incumplir los compromisos de déficit en 2012, unos minutos después de firmar el tratado de austeridad impulsado por Alemania, apelando a la “soberanía nacional”. Y llegó a máximos en el último Eurogrupo, cuando Guindos recibió varias andanadas por ese desafío —del presidente del BCE, Mario Draghi; del comisario Olli Rehn; del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y de los ministros de Austria y de Holanda— y se vio obligado a aceptar a regañadientes la declaración del Eurogrupo que obliga a España a revocar una decisión del Consejo de Ministros y recortar el déficit del orden de medio punto más de lo que quería, hasta el 5,3% del PIB.
Bruselas cree que hacen falta subidas de impuestos en los Presupuestos
Guindos se resistió hasta el final en esa cita a admitir esa cifra, y pidió incluso la opinión de los servicios jurídicos de la UE para intentar impedir una declaración que obligara por escrito a España. Solo accedió tras consultar por teléfono con Rajoy, según fuentes europeas. Ese 5,3% de déficit, fijado por el Eurogrupo a instancias del BCE y la Comisión, será el punto cardinal de los próximos presupuestos, y obliga a fuertes recortes de gasto y, probablemente, a más subidas de impuestos (pese a las promesas de Rajoy). Y a volver a la carga con el control del déficit de las comunidades, que junto con el desplome de los ingresos explica la parte del león de la desviación del déficit de 2011.
“La mayor vigilancia sobre España es un arma de doble filo”, explicaron fuentes de Bruselas. “Los mercados exigen un mayor control de las comunidades, y por ese lado estrechar el cerco puede ser positivo. Pero exigen también crecimiento, y los fuertes recortes que exige el cumplimiento del déficit van a agudizar la recesión”, según las mismas fuentes. Los mercados, en fin, van a volver a ser el sujeto de muchas informaciones si las primas de riesgo vuelven a entrar en erupción. “Es evidente que Roma ha gestionado mejor los tiempos que Madrid”, explicó ayer Antonio García Pascual, analista de Barclays Capital. “Los hedge funds [fondos de alto riesgo] vuelven a estar cortos con España”, cerró. Traducción bastarda: vienen curvas.

“¿Van ustedes a pedir ayudas al fondo de rescate?”

LUCÍA ABELLÁN / CLAUDI PÉREZ
El nerviosismo en Bruselas coincide con un aluvión de publicaciones en la prensa anglosajona y de informes de la banca de inversión que sitúan a España, de nuevo, como el gran riesgo global. La discusión a puerta cerrada en el último Eurogrupo fue la penúltima ocasión de constatar los recelos que despierta España: “¿Van a pedir ustedes ayudas al fondo de rescate?”, le espetó hasta en dos ocasiones a Luis de Guindos la ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter, informan fuentes europeas. Austria afirmó que España tiene unas necesidades de financiación de 435.000 millones entre 2012 y 2013. Guindos replicó que no va a hacer falta acudir a las ayudas, y que las necesidades netas se limitan a 160.000 millones. Economía cuenta con que el Tesoro ha cargado el granero de liquidez; además, la banca española ha cubierto (con la inestimable ayuda del BCE) los vencimientos de 2012 y buena parte de 2013.
Esas cifras son superiores a las que se pueden extraer tomando como base los datos del Tesoro. Las necesidades de financiación de un Estado se calculan sumando las nuevas emisiones (que a grandes rasgos coinciden con el déficit de caja previsto) y los vencimientos de deuda. Con los datos de 2012 y 2013, las necesidades de financiación globales (Administración central, comunidades y Ayuntamientos) no excederían los 300.000 millones de euros y, en términos netos, rondarían los 90.000. En esas cifras faltan los vencimientos de las comunidades, y el colchón de liquidez que acumula el Tesoro, que hace unos meses era de unos 30.000 millones.
El horizonte no está despejado, pese a que Bruselas contaba con que el tratado que consagra la austeridad y el acuerdo de Grecia con sus acreedores iban a traer la estabilidad a los mercados. Hay dos grandes incógnitas: el presupuesto español y el acuerdo para elevar la potencia del cortafuegos e impedir así que un eventual contagio pueda llevarse por delante a Italia y España (o viceversa). Ambas se resolverán la semana próxima: la Comisión recomienda reforzar la capacidad del fondo de rescate de 500.000 a 940.000 millones, y confía en que los socios, pese al rechazo de Alemania, tomen una decisión definitiva el próximo viernes en Copenhague, informa Efe. España, uno de los potenciales destinatarios de ese dinero, opta a la presidencia del fondo de rescate, según informó la cadena SER. Con el sillón del BCE casi perdido y las dificultades para presidir el Eurogrupo —el ministro alemán Wolfgang Schäuble sube con fuerza en las quinielas—, ese puesto podría satisfacer al Ejecutivo.

Fuente; www.elpais.com